 |
| Mercedes, de Jaime Marzán |
Este pasado viernes regresó el Campeonato de cuento
corto oral en su séptima edición, en la Sala de Facultad de la Universidad del
Sagrado Corazón. La actividad comenzó
con el foro “De la cabeza a la imprenta: Cómo nace una obra literaria”,
dirigido por Gizelle Borrero (Mujeres que
resucitan, relatos de la gaveta de los panties). Participaron los escritores: Max Chárriez (Ojos como de hombre), Jaime Marzán (Mercedes), Miriam Montes-Mock (Aquella manía de quererse en silencio),
Beatriz Navia (Las ciudades de Lucía)
y José Rabelo (Los sueños ajenos). Marzán fue el más fluido de los panelistas,
relatando sus experiencias y explicando las andanzas literarias como un gran
cuento. Especialmente habló de la
importancia de escribir literatura histórica, que nos revelara lo que somos
como país y cómo hemos llegado aquí.
Después fue la parte de la presentación y lectura de
los 30 cuentos escogidos. Este año la
selección pesó sobre el realismo urbano.
La violencia predominó en la mayoría de los relatos, a veces de forma
gráfica, y hubo algunos que rayaron en el sentimentalismo. La única selección que me pareció objetable
fue la del cuento La tortura del novicio,
que contaba la historia de un sacerdote que violaba a un monaguillo. Aunque su autor fue uno de los mejores
lectores, la historia era clichosa y estereotipada, sin el menor intento de
evadir lo predecible. Además, el autor
dañó su lectura al proclamar al final “Alto a la pedofilia”, como si el público
no hubiese entendido su cuento. Un
escritor no debe decirle al público el mensaje o tema de su trabajo, se supone
que el público lo infiera y en este caso era más que obvio. Sin embargo, este año trajo una serie de
cuentos que se destacaron. Aquí reseño,
los que a mi juicio, fueron los mejores de este año:
Sensaciones – Un cuento descriptivo y
sensorial como adelanta el título, en el que el protagonista tantea en una sala
oscura. Fue además muy poético y con una
resolución tranquila pero contundente.
El cuento inconcluso – Muy cómica historia de
un escritor que piensa matar al jurado del certamen en el que participa La metaficción a un lado, el autor supo
desarrollar una historia que puede leerse fuera de un certamen y funciona por
su suspenso.
Tránsito – El protagonista que va luchando contra el
tiempo y el tránsito para llegar a su trabajo nos hace sentir igual de
desesperados, mientras nos reímos de sus comentarios sobre la sociedad y la
infraestructura.
El aprendiz – Fue el único cuento en
utilizar el recurso de la elipsis para hacer una crítica social al Puerto Rico
contemporáneo, donde los que quieren hacer un cambio tienen que enfrentar la
indiferencia o darse por vencidos.
Suite en La menor – El lenguaje musical
aderezó una historia clásica y romántica, sin dejarla caer en el
sentimentalismo. El buen ritmo lo hizo
un cuento sólido.
Pero nunca se encontraron – Un romance caracterizado
por una simpleza que crece y toma un giro lírico cuando la chica y el chico
quieren que el otro sepa la verdad de su corazón.
El viejo Porti – Una narración con buen
fuelle y mucho agarre, que establece con gran peso a su protagonista. Es un cuento sobre los efectos de la
violencia y cómo los seres humanos manejamos nuestra vida con ella.
La perra de María – Sin pretensiones, el
autor nos cuenta las peripecias de un muchacho enamorado, la ausente chica de
sus sueños y la perra que lo recibe. Con
un diálogo final que golpea, el cuento le arrancó las carcajadas al público.
Juventud, divino tesoro – Siguiendo el adagio de
“ten cuidado con lo que deseas”, una mujer decide pagarse una cirugía
plástica. La palabra final del cuento
fue el giro perfecto y su concisión lo hizo corto, intenso y gracioso.
Jacinto y la ceiba – El cuento más corto de la
velada presentó una historia de amor, pérdida y recuperación, con una ceiba al
centro. La economía del lenguaje
funcionó para que el cuento fuese dulce, sin caer en sentimentalismo, y la
narración se desdobló suave y tranquila.
El cuento ganador del campeonato fue El viejo Porti, seguido por tres
menciones de honor: Sensaciones, Suite en La menor y San Juan, París. La noche me
trajo la oportunidad de compartir con amigos escritores. Además, me llevé una sorpresa cuando descubrí
que mi prima, Daisy Sánchez, también escribe y estaba sentada detrás de
mí. Daisy fue la autora de Jacinto y la ceiba.
 |
| Luis López Nieves |
El campeonato estuvo auspiciado por el periódico El Nuevo Día, el Grupo editorial Norma y
la maestría en creación literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. El gestor de la competencia fue el director
de la maestría, Luis López Nieves (Seva,
El corazón de Voltaire, El silencio de Galileo). El jurado estuvo compuesto por Ulises Roldán
del Grupo editorial Norma, la periodista Leyra E. González de El Nuevo Día y la escritora Vanessa
Vilches (Crímenes domésticos).
Si
alguno de los escritores reseñados desea publicar su cuento en este blog o lo
ha publicado en otro espacio, por favor deje un comentario para hacer posible
la lectura de su texto.